Creemos en el corazón amoroso de Dios Padre que se refleja en la persona de Jesucristo, quien proporcionó el perfecto modelo de amor y justicia sobre esta tierra, especialmente hacia los menospreciados y los oprimidos que habitaban en ella. El trato de Jesucristo hacia las mujeres de su época, devolvió la dignidad y el respeto que la cultura les había robado.

Creemos que el mundo está corrompido por la maldad proporcionando situaciones de terribles injusticias que destruyen la dignidad de la mujer, ocasionando todo tipo de sufrimiento. La mujer que ha sido víctima de la explotación sexual sufre el deterioro de su físico, alma y espíritu.

Creemos que una restauración completa, incluye la sanidad del cuerpo, del alma y del espíritu. Aunque a este trabajo lo completa Dios, usa como instrumento a todas aquellas personas que acompañan a la mujer durante el proceso de recuperación.

Creemos que este proceso conlleva un período de aprendizaje de la mujer y que será necesario que todos los profesionales, mentores y voluntarios que intervienen en el mismo trabajen juntos, comunicando un mensaje coherente.

Creemos en valores Cristianos. Con este motivo, todas las personas que trabajan en Hogar Cenicienta deberán actuar de acuerdo a los principios manifestados en las Sagradas Escrituras: amor, buen trato, paciencia, respeto, perdón, humildad, gentileza, etc. generando de esta manera un ambiente apacible de trabajo.